miércoles, 18 de abril de 2012

La fuerza de la intención



Es viernes por la tarde. A punto de ser las 8 de la tarde llego al local donde tendría lugar la conferencia a través de Internet con Peggy, la mujer que ha desarrollado la técnica EMF Balancing Technique (alguna ventaja tienen las nuevas tecnologías). En la puerta Vicky y Suso (Sanando Raíces), quienes han tenido el acierto de contactar con Esperanza Álvarez, maestra formadora en la técnica anteriormente citada en España, me saludan. Esperanza viene a mi encuentro y respira aliviada al verme. Aunque quedaba media hora para la conexión en directo, la sala ya estaba abarrotada y aún quedaban las pruebas finales.

Presentación de Esperanza sobre la energía del dinero y paso a la conexión con Peggy. Aunque ya había escuchado a través de Internet su voz, su manera de hablar, y pese a resultarme familiar la terminología que empleaba, la hora de conexión, haciendo de traductor, me exige una gran concentración... no hay lugar al despiste...

Voz cálida que atrapa enseguida a la audiencia, el rostro acompaña a esa voz... comienza a hablar sobre la fuerza de mantener firme una intención... cómo se transforma en "paquetes de energía" que se instalan en nuestra estructura electromagnética... desarrolla la intención a trabajar durante un mínimo de 33 días (tiempo que se necesita para que se instaure un nuevo hábito)... lo que se está dispuesto a dar... y a recibir!!!! Tan importante conseguir el equilibrio entre estos dos aspectos...

Los atributos de maestría a utilizar para lograr el objetivo de la intención... y mensajes cargados de sabiduría...

Ser conscientes de cómo utilizamos nuestra energía en la vida diaria... eliminar todo aquello que nos mina la energía... o transmutarlo... 

No eludir la responsabilidad personal dejando todo en manos de "Dios", "la energía universal", "la gran consciencia", o como quieras identificar a eso común a todas las existencias, que forma parte de nosotros y de lo que nosotros formamos parte... actuar para que el universo se manifieste en nosotros...

La idea de que somos seres multidimensionales dispuestos a dar y recibir... 

Y llega la despedida... muchos rostros emocionados... ojos brillantes... a nadie deja indiferente este encuentro...

... y quien escribe con el placer y el honor de haber sido durante ese rato "la voz en castellano" de una gran mujer.

Gracias a Esperanza por compartir y trasladar su sabiduría sobre esta técnica.

Gracias a Suso y a Vicky por conseguir que tengamos acceso a eventos y talleres como el descrito.

Mucha luz y sabiduría.


martes, 3 de abril de 2012

El valor de la celebración



A raíz de una visita al casco histórico de Vigo (poco a poco va adquiriendo una imagen renovada que transforma por completo la impresión de quien la visita frente a las sensaciones de huida que producía hace no muchos años), en la fiesta en conmemoración de la Reconquista, se instala en mí una profunda reflexión sobre la fiesta y la celebración en nuestros días, en nuestro entorno...


Y es que hasta la celebración se ha convertido en momentos a la carta para entregarnos al exceso en la comida, la bebida y la aglomeración. Ante la falta, cada vez más acuciante, de un estado interno que nos llene por sí mismo, que nos permita ser y estar en cada instante, los "días libres" (sed conscientes de cómo se ha instaurado en la gran mayoría la idea de "por fin es viernes", como alivio...) se presentan con la imperiosa necesidad de mirar en "la carta de oportunidades de ocio", si ha nevado, si hay un aniversario de un acontecimiento histórico, una fiesta religiosa (que probablemente haya perdido todo el espíritu original), si "el hombre del tiempo" aconseja visitar las playas y terrazas de las playas de Levante...


... por suerte no todo el mundo se comporta según estos patrones, aunque sí la mayoría...


No hace tanto tiempo se celebraba el encuentro por el intercambio de materias primas procedentes de la ganadería, la agricultura y los oficios (antaño artesanos), la recompensa a un esfuerzo compartido entre los vecinos de un pueblo que se ayudaban unos a otros en la vendimia, el solsticio de verano, el solsticio de invierno... el nacimiento de un animal, de un bebé...


Ahora todo es espectáculo y, por desgracia, el sistema de vida hacia el que nos hemos visto arrastrado en los últimos tiempos genera una cada vez más larga carta de representaciones ociosas en la que, mayoritariamente, participamos como meros expectadores a los que se nos invita, por cortesía consumista, a subir al escenario.


... que ZAZEN continúe!!